domingo, 23 de septiembre de 2012

De viaje con Hermes

En la semana que acaba de terminar hicimos con mi novia un mini viaje de cuatro días a la ciudad de Mar del Plata y nos llevamos la Hermes Baby naranja de paseo.
Para aquellos que no conozcan, Mar del Plata es una ciudad ubicada a unos 400 kms. de Capital Federal y si bien es una ciudad turística, de veraneo, tiene vida propia y puede visitarse todo el año. En lo personal, prefiero ir en temporada baja, que es cuando se la puede recorrer en forma tranquila, sin la cantidad enorme de gente que hay en verano. 
Nos alojamos en un hotel ubicado en el centro de la ciudad, frente a la Plaza Colón y al Casino Provincial. Lo mejor de todo fue el desayuno, abundante y con opciones, y lo no tan bueno la calefacción, ya que estaba prendida como si estuviésemos en Siberia y no hacia menos de 10 grados. 


El día posterior a nuestra llegada aprovechamos para hacer un recorrido por la ciudad para ver como estaba.
Esa tarde, mientras caminábamos por el barrio Los Troncos, nos topamos con la que fuera la casa de Veraneo de la familia Ocampo.  Es una casa de madera con cimientos de hierro, adquirida por la familia mediante catálogo (de hecho, en la casa tienen el folleto publicitario con los planos así como los documentos de la compra) construida enteramente en Inglaterra  y traída pieza por pieza a principios del siglo XX. 
En los años 20 la casa fue heredada por una de las hijas del matrimonio Ocampo, de nombre Victoria, quien fue fundadora y editora de la revista Sur, publicación en la cual escribieron Borges, Bioy Casares, Greene, y otros tantos escritores. 
En la década del 70  fue donada por su propietaria a la UNESCO, institución que vendió en remate tanto la casa (que fue adquirida por el municipio local) como los bienes muebles habidos en su interior (vajillas, mobiliario, cuadros, etc., los cuales fueron comprados por particulares) con el fin de adquirir fondos para mantener la otra casa donada por Victoria Ocampo y que se encuentra ubicada en San Isidro (localidad cercana a Capital Federal). 
Hoy en día la casa (que se la conoce como Villa Victoria) es un museo de arte, centro de exposiciones, salón de conferencias y de talleres abiertos al público. Tiene unos jardines muy cuidados en donde uno puede sentarse tranquilamente a disfrutar de unos mates de tarde.






Folleto entregado en la visita a la casa
También vistamos la ciudad de Miramar, distante a unos 50 Km. de Mar del Plata. Si bien tiene una población estable y actividad todo el año, dado que la mayoría de sus edificios se utilizan nada mas que en verano, y están vacíos gran parte del año, genera una especie de desolación caminar por entre esas moles de cemento con sus ventanas cerradas, locales tapiados esperando la temporada y calles en las cuales casi no hay gente. Recién al llegar a la plaza principal, centro del pueblo, se ve movimiento. 
Lo que siempre me gustó de Miramar es el camino costero, pegado al mar y que lo lleva a uno hasta el muelle de pescadores y al bosque.








Una curiosidad: sobre la ruta que lleva a Miramar se encuentra ubicada la Colonia Chapadmalal, la cual consiste en una serie de hoteles estatales construidos en 1939 y destinados principalmente a turismo social. Si bien algunos hoteles están en funcionamiento otros se encuentran enteramente abandonados. Impacta ver a través del vidrio la recepción vacía del hotel, las mesas arrumbadas en un costado y los pisos llenos de tierra. Lamentablemente no pude obtener una foto del interior. Aquí les dejo algunas imágenes que me llevaron a recordar la película El resplandor.









Vista de uno de los Hoteles de Chapadmalal (década del 40 apróx.)
Postal de Chapadmalal. Aparentemente, vacaciones llevadas
a cabo por la Fundación Eva Perón (1948/1955)
Y para terminar, lo que estaba faltando: algunas fotos de la costa de Mar del Plata, a la tarde y al amanecer, con más una postal de principios de siglo.











Vista de la antigua Mar del Plata (aprox. 1910/1920).
La llamada rambla francesa fue demolida en 1940.
PD: A pesar de haber buscado en tiendas de antigüedades, no encontré ninguna máquina de escribir para llevarme conmigo; no se por que razón, había ido con la idea de que iba a encontrar algo interesante. Pero si bien no tuve suerte en este aspecto, si la tuve con los libros. En una librería adquirí una biografía de Faulkner escrita por Joseph Blotner  y editada por Editorial Destino. Espero sea tan interesante como promete la contratapa.
Todas las veces que me puse a sacar fotos en las cuales aparecía Hermes, la gente que pasaba por al lado no solo se quedaba mirando sino que, lo mas llamativo, me preguntaban si la vendía y si le estaba tomando fotos para publicarla en mercadolibre. Una persona en Miramar hasta me consultó sobre el posible precio de venta de una Lettera que tenía. 

2 comentarios:

  1. !Un paseo perfecto! Seguramente le gustò a la Hermes Baby tambièn.

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    1. Gracias por el comentario!. La verdad es que la máquina de escribir Hermes Baby es ideal para llevar de viaje ya que entra en casi cualquier lado (pude introducirla en mi mochila sin problemas).

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