sábado, 20 de octubre de 2012

De compras.

Hoy, como muchos sábados a la mañana, pase por El Ejercito de Salvación aunque esta vez no me lleve ninguna máquina.  
Al llegar a las estanterías donde suelen colocar las máquinas de escribir pude ver que un hombre de unos sesenta o setenta años le pedía a otro más joven (calculo que su hijo, esto no llegue a preguntarle) que bajara una Remington de escritorio que se mostraba desde el último estante. 
El hombre mas joven, con bastante esfuerzo, se estiro y pudo depositarla en el piso, no sin antes hacer un poco de equilibrio, y juntos comenzaron a revisarla. 
Yo por mi lado me dedique a ver una Lettera 22 de con estuche color marrón pero cuya carcaza era azul. En un momento dado coincidimos los tres frente a una misma máquina y el señor aprovecho para preguntarme si todavía se conseguían cintas. El dialogo, mas o menos, se sucedió de la siguiente forma:
Uriel - Sí - le dije- yo las colecciono y todavía se consiguen cintas.
Sr. - Ahhh, las colecciona? - dijo con una mueca de extrañeza- Yo busco una para usar. Me sale mas barato que comprar una impresora y los repuestos!.
Uriel- Yo también las uso... - alcance a decirle, pero me interrumpió.
Sr.- Ud. debe entender algo entonces, yo la quiero para escribir y que ande. De alguna de las que están acá que me dice.
Uriel - Busca una portátil o alguna de escritorio? la va a mover?
Sr. - No, no la voy a mover.
Empezamos a revisar por lo más cercano: primero descartamos la lettera 22 ya que le faltaba el mecanismo del interlineado. Luego una Lettera 32, que funcionaba, pero el aspecto no era el mejor. Había algunas con estuche plástico, pero a ninguno de los dos nos convencían. A esa altura, comenzamos a mirar para arriba, que era donde se ubicaban las de escritorio.
Uriel - Si no la va mover, puede elegir una de escritorio, pero las que está acá no se ven en muy buen estado. 
Seguimos la línea de los estantes: luego de las de escritorio y las Letteras había una Remington con carcaza plástica, una máquina de escribir eléctrica y al llegar abajo vimos dos estuches color bordo que denotaban la presencia de sendas Studio 44. Abrimos uno y, efectivamente, una Olivetti de color azul apareció. Nos fijamos el funcionamiento del carro, del interlineado, el movimiento del mecanismo de los carretes y las teclas. El único detalle era que le faltaba la chapita con el modelo de la máquina, pero a la otra Studio 44 directamente le faltaba la tapa cubre carretes.
Uriel- Esta parece estar en buen estado, y si bien es un poco mas grande que una lettera, mas pesada, es mas robusta que las otras. 
Sr. - Entonces nos llevamos esta, voy a buscar al de los precios - dijo y se alejó camino a la caja.
Me quede charlando un rato con quien parecía ser el hijo. El no entendía muy bien por que se le había dado (al padre) por comprar una máquina de escribir. Me preguntó de nuevo por las cintas y le recomendé las de Pelikan, que vienen con los carretes completos ya que la máquina no tenía ninguno de los dos. 
Después de que el vendedor del Ejercito de Salvación apareció y arreglaron el precio, lo salude con un apretón de manos y pude ver como el hombre se alejaba contento con su adquisición.

1 comentario:

  1. Has actuado bien.

    Parece que el Ejército de Salvación ahí está lleno de máquinas de escribir. ¡Impresionante!

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