lunes, 29 de octubre de 2012

Underwood 85 (o Antares Lisa 30)

Hace poco más de un mes, en un post del blog Retro Tech Geneva de Adwoa Bagalini apareció  una máquina de escribir desconocida para mí: la Antares Lisa 30, un modelo que me llamó la atención por su peculiar diseño. 
Pocos días después, en el blog Oz.Typewriter, Robert Messenger publicó un muy interesante artículo sobre ese modelo, en el cual describe con lujo de detalles la máquina de escribir, sus similitudes con la Olivetti Valentine y la posible vinculación de las firmas Olivetti y Antares (ambas de Italia).
Pocos días atrás, para mi sorpresa, me tope con una!.


A diferencia de las máquinas de escribir publicadas en los blogs mencionados, esta máquina fue comercializada bajo la marca "Underwood" (cuando ya pertenecía a Olivetti). De color naranja como se puede apreciar, es igual a la Antares Lisa 30.
No pude encontrar en la web ningún dato acerca de esta extraña "Underwood 85" y el porque de su comercialización bajo esa marca y no bajo la de su hermana Lisa. 


En lo que hace al diseño, es una máquina con un parecido a la Olivetti Valentine, aunque valga destacar dos diferencias: por un lado, mientras que la Olivetti presenta formas mas redondeadas en sus bordes, la Antares/Underwood es absolutamente cuadrada en sus extremos; por otro lado, la Olivetti Valentine tiene como novedad que es parte integral del estuche, en tanto que en la Antares/Underwood eso no sucede (viene en un estuche de cartón forrado en una especie de goma cuyos bordes se doblan).





La máquina esta en muy buen estado, únicamente tuve que limpiarla un poco ya que su carcasa tenía algunas manchas de tinta. 
Tiene teclado en español, algo que no esperaba encontrar ya que no pensé que este modelo se hubiese comercializado por estos lados. El símbolo "Bs" sobre la tecla correspondiente al número 3 se refiere a Bolivares la moneda utilizada en Venezuela, razón por la cual entiendo que la máquina estuvo dirigida al público de ese país. 


En lo que hace al funcionamiento, realmente no es de las mejores a mi gusto. Hace un poco de ruido a lata cada vez que uno aprieta las teclas o cuando el carro se mueve y  realmente da la sensación de que se va a desarmar en cualquier momento, ya que pareciera que su mecanismo temblequeara en su interior. Además, tengo la ligera sensación de que no escribe en forma pareja las letras, sino que unas están más arriba que otras.
Dentro de sus características tenemos que la palanca correspondiente al color de la cinta esta ubicada a un costado del carrete de cinta izquierdo y que, al igual que en otros modelos de Olivetti (Lettera 22 por ejemplo) para poder regular y alinear el papel hay que colocar el selector del interlineado en el “0” y así se libera el rodillo.
La máquina de escribir esta prácticamente montada sobre una sola pieza de plástico inyectado, siendo que la única parte que se separa es la tapa cubre carretes.  


El número de serie se encuentra gravado en el plástico y es el 881718 y si bien no encontre info en The Typewriter Database, este modelo se comercializó en la década del 70. 
En uno de los extremos, debajo de la tecla de mayúsculas izquierda, tiene la leyenda "Made in Italy" pero sin especificar nada mas sobre su origen, aunque creo que para la época en que este modelo salió al mercado Antares ya era parte de Olivetti o fabricaba máquinas por encargo para la firma de Ivrea.





sábado, 20 de octubre de 2012

De compras.

Hoy, como muchos sábados a la mañana, pase por El Ejercito de Salvación aunque esta vez no me lleve ninguna máquina.  
Al llegar a las estanterías donde suelen colocar las máquinas de escribir pude ver que un hombre de unos sesenta o setenta años le pedía a otro más joven (calculo que su hijo, esto no llegue a preguntarle) que bajara una Remington de escritorio que se mostraba desde el último estante. 
El hombre mas joven, con bastante esfuerzo, se estiro y pudo depositarla en el piso, no sin antes hacer un poco de equilibrio, y juntos comenzaron a revisarla. 
Yo por mi lado me dedique a ver una Lettera 22 de con estuche color marrón pero cuya carcaza era azul. En un momento dado coincidimos los tres frente a una misma máquina y el señor aprovecho para preguntarme si todavía se conseguían cintas. El dialogo, mas o menos, se sucedió de la siguiente forma:
Uriel - Sí - le dije- yo las colecciono y todavía se consiguen cintas.
Sr. - Ahhh, las colecciona? - dijo con una mueca de extrañeza- Yo busco una para usar. Me sale mas barato que comprar una impresora y los repuestos!.
Uriel- Yo también las uso... - alcance a decirle, pero me interrumpió.
Sr.- Ud. debe entender algo entonces, yo la quiero para escribir y que ande. De alguna de las que están acá que me dice.
Uriel - Busca una portátil o alguna de escritorio? la va a mover?
Sr. - No, no la voy a mover.
Empezamos a revisar por lo más cercano: primero descartamos la lettera 22 ya que le faltaba el mecanismo del interlineado. Luego una Lettera 32, que funcionaba, pero el aspecto no era el mejor. Había algunas con estuche plástico, pero a ninguno de los dos nos convencían. A esa altura, comenzamos a mirar para arriba, que era donde se ubicaban las de escritorio.
Uriel - Si no la va mover, puede elegir una de escritorio, pero las que está acá no se ven en muy buen estado. 
Seguimos la línea de los estantes: luego de las de escritorio y las Letteras había una Remington con carcaza plástica, una máquina de escribir eléctrica y al llegar abajo vimos dos estuches color bordo que denotaban la presencia de sendas Studio 44. Abrimos uno y, efectivamente, una Olivetti de color azul apareció. Nos fijamos el funcionamiento del carro, del interlineado, el movimiento del mecanismo de los carretes y las teclas. El único detalle era que le faltaba la chapita con el modelo de la máquina, pero a la otra Studio 44 directamente le faltaba la tapa cubre carretes.
Uriel- Esta parece estar en buen estado, y si bien es un poco mas grande que una lettera, mas pesada, es mas robusta que las otras. 
Sr. - Entonces nos llevamos esta, voy a buscar al de los precios - dijo y se alejó camino a la caja.
Me quede charlando un rato con quien parecía ser el hijo. El no entendía muy bien por que se le había dado (al padre) por comprar una máquina de escribir. Me preguntó de nuevo por las cintas y le recomendé las de Pelikan, que vienen con los carretes completos ya que la máquina no tenía ninguno de los dos. 
Después de que el vendedor del Ejercito de Salvación apareció y arreglaron el precio, lo salude con un apretón de manos y pude ver como el hombre se alejaba contento con su adquisición.

lunes, 15 de octubre de 2012

Typeando: La pelota - Felisberto Hernández

Felisberto Hernández (1902-1964) fue un escritor y músico Uruguayo, conocido mas que nada por sus relatos breves. 
En el typeando de hoy transcribimos el principio de uno de sus mejores cuentos: La pelota. En lo personal, es uno de esos textos que no me canso de releer, que no se gasta con cada nueva vistia. Describe en tan solo unos párrafos mucho del mundo de la infancia. Quien, alguna vez, no recuerda de chico haber querido algo con todas las ganas y que los padres/abuelos tratasen de enmendar ese pedido con un objeto parecido, hecho en casa quizas, pero no igual?.
Para quienes sientan curiosidad y quieran acceder al texto completo, pueden disponer del mismo aquí.


jueves, 11 de octubre de 2012

Continental: Curt Berger & Cia.


Si uno adquiere una máquina de escribir, mas que nada aquellas anteriores a la década del 50, podrá ver en muchos casos pequeñas chapas o calcomanías con los  datos de las casas de venta. Nombres como Pratt & Cía., La Camona, Curt Berger & Cia., La silenciosa, etc. indican los negocios en los cuales fueron vendidas (en Argentina).


Como mencioné en un post anterior lamentablemente poco y nada nos ha quedado como testimonio de esa época, apenas un rumor a través de esas chapas, las publicidades o lo poco que figura en internet. Podemos afirmar, en base a esos escasos elementos, que cada una de las casas de venta tenía en forma exclusiva la representación de una, a lo sumo dos marcas de máquinas de escribir, razón por la cual el nombre de la máquina va indefectiblemente ligado al nombre de su vendedor. 


Edificio Lipsia

Es así que si uno se detiene a observar una máquina de escribir Continental seguramente encontrará el nombre de Curt Berger & Cia. Y es a esta casa de venta a la que le dedicamos el primer post de esta serie sobre antiguos negocios de venta de máquinas de escribir (dado que hasta el momento es la única sobre la que encontramos algo de info).


Chapa promocional 

La firma Curt Berger & Cía. S.R.L. fue una sociedad dedicada a la venta de insumos para la industria gráfica (papel, tinta, tipos de plomo, etc.), maquinaria de imprenta, y venta de máquinas de escribir mediante la representación exclusiva de las marcas Continental y Diamant, brindando a su vez  servicios de mantenimiento y reparación. 


Según pudimos reconstruir en base a los datos existentes en internet, Curt Berger, fundador de la firma mencionada, nació en Alemania en 1869. A principios de 1890 se estableció en Buenos Aires contratado por La Casa de la Moneda (organismo del estado Argentino encargado de la impresión del papel moneda) como maestro de máquinas. Pocos años después, sin embargo, inició su actividad comercial mediante la creación de la sociedad que llevó su mismo nombre.


Folleto publicitario Éxito

Es así que con el transcurso de los años se volvió representante exclusivo de firmas alemanas tales como Berger & Wirth de Lipzig (tintas), Karl Krause (guillotinas) y, como lo dijéramos anteriormente, de la marca Continental. Dentro de lo que es insumos, comercializó para venta minorista, cintas para máquina de escribir y papel carbónico mediante la marca "Éxito". La firma tuvo su oficina principal en la ciudad de Buenos Aires, y representaciones en Rosario y Montevideo (Uruguay). 


Taller de reparación Curt Berger y Cia.

A mediados de la década del 30 la firma construyó un importante edificio de oficinas ubicado en la esquina de la calle 25 de Mayo y  la Av. Corrientes (el cual puede verse en la foto de más arriba), para cuya administración se creó la compañia de nombre Lipsia. En uno de los locales del edificio (exáctamente, 25 de mayo Nro. 386, hoy local de FedEx)  estuvo ubicado el negocio de venta de máquinas de escribir.


Luego de la IIGM la marca Continental de máquinas de escribir desaparece y no tenemos noticias de que la casa Curt Berger & Cia. haya seguido comercializando ese tipo de artículos. Sabemos, en base a las fuentes consultadas, que para fines de la década fallece Curt Berger (1948) y la firma cambia de nombre a Grafex S.A., razón social con la que se la conoce hasta hoy en día y que  sigue comercializando insumos para la industria gráfica. El edificio, por su parte, continua siendo administrado por la firma Lipsia.






Fuentes:

Edificio Lipsia

Folleto publicitario "Exito"




sábado, 6 de octubre de 2012

Idiomas: Olympia con teclado Griego/Latino

Esta es una especie de nueva sección o, mejor dicho, una serie de post dedicados a máquinas de escribir con teclado en idioma extranjero (podríamos decir que con subtitulo!!!). 
En esta primera ocasión les presento una Olympia Traveller cuyo teclado se denomina, según constatamos en el libro Century of the typewriter de Beeching, Greek Latin 5.





Esta nueva integrante de mi colección fue adquirida recientemente por intermedio de mercadolibre a una persona que se dedicaba a arreglar máquinas de cortar pasto y que la encontró en la calle. Debido a que funciona correctamente, llegue a la conclusión de que quizás la dejaron en el cordón de la vereda por falta de utilidad para quien la tenía en sus manos mas que por algún desperfecto (abro un paréntesis para informar a la comunidad que, antes de dejar alguna máquina en la calle, pueden comunicarse conmigo!!!!).  





La máquina permite escribir tanto en griego como en español (o inglés). Aunque valga la aclaración que, respecto del español, mientras que algunas de sus letras pueden escribirse tanto en mayúscula como en minúscula (aquellas que coinciden con las utilizadas en el alfabeto griego), otras solamente se escriben en letra capital (las ubicadas por encima de los números). Asimismo, si bien no tiene "ñ", presenta la virgulilla ("~") para poder escribirla. 







Fue fabricada en Alemania según puede leerse en la chapa ubicada en su parte posterior  y tiene un número de serie un tanto largo: 1511939001 (¿?). No pude encontrar datos concretos sobre el año de su fabricación, pero de acuerdo al modelo debe de ser de principios de los años 70. 



En cuanto a su uso, es bastante cómoda para escribir y tiene todos los elementos necesarios (tabulador, selector de color, barra para apoyar el papel, etc). Hay un excelente post dedicado a una máquina similar en el blog Modernidad y Obsolescencia.
La carcasa es de metal y los bordes son de plástico color gris oscuro, los cuales están un tanto flojos por el paso del tiempo. A diferencia de otros modelos, mas que nada de aquellos denominados Traveller de Luxe, la máquina de escribir tiene un estuche de una especie de cuero ecológico de color negro y no una tapa de plástico que se une a su base.
Casi siempre que adquiero una nueva máquina trato de indagar respecto de quienes fueron sus propietarios y que uso le daban. En muchos casos me han contado pequeñas historias de abuelos o tíos y para que las usaban o mismo, son los propios vendedores quienes me refieren que la utilizaban para escribir trabajos o informes. Otras veces la memoria falla y solo tienen el recuerdo vago de que pertenecía a la familia pero sin muchos detalles. En este caso, y al igual que me sucede en aquellas oportunidades en las que las compro en ventas de beneficencia o casas de anticuarios, hay un signo de interrogación sin respuesta. 
Como mencionaba anteriormente, creo que alguien la heredó  y al no saber que uso darle, opto por tirarla literalmente. Me alegra que alguien la haya encontrado, la haya puesto en venta y así posibilitar que otra persona (en este caso, quien escribe) pueda disfrutarla, a la vez que quien que la encontró gane algún dinero también. Podría haber terminado en un camión de basura o para desarme y venta por metal suelto (aunque no lo crean, eso sucede en algunos casos). 
Sobre el dueño original y su uso puedo imaginarme a alguien que hacia traducciones al griego o viceversa, o tal vez una persona que tenía familiares en Grecia y escribía en su idioma. Vaya uno a saber.